SCHWALLER, John. Historia general de América latina: La Iglesia en la América colonial española, Paris, ediciones UNESCO/ editorial Trotta, 2007, p. 553-581.
John Schwaller, muestra en su texto una panorámica sobre el papel de la iglesia católica en América durante el siglo XVI. Desde allí, muestra claramente que esta institución se constituyó como un factor preponderante en los procesos de conquista. La iglesia llegaba a lugares donde la corona no podía, el poder secular se hallaba principalmente en las ciudades. La evangelización de los pueblos indígenas no fue tan sencilla como se cree, la comunicación fue tarea difícil por lo que se usaron diversos métodos para transmitir la doctrina a los nativos. La cuestión de la sangre presentó trabas al desempeño del oficio sacerdotal, pero con el tiempo esto cambiaría. Por otra parte, el papel de las comunidades religiosas, especialmente la de los Jesuitas fue muy importante, esta representaba el poder eclesiástico de la corona española en América.
En este contexto de la historia, la iglesia católica tuvo dos tipos de clero que son claramente diferenciados por este autor, el clero regular y el secular. Al clero regular hacen parte los funcionarios más humildes y de más bajo rango, como los monjes, los clérigos y los misioneros. Al clero secular hacen parte los sacerdotes administradores de parroquias, los cuales están sometidos directamente a la autoridad del obispo. El clero regular fue principalmente el encargado de llevar a cabo la evangelización, dado que este era el que se hallaba en las zonas más remotas de América, mientras que el clero secular se encargaba de las acciones administrativas desde las metrópolis.
Para esta institución fue tarea difícil establecer relaciones comunicativas con las comunidades indígenas, dado que las formas de pensamiento y los lenguajes tan diferentes hicieron complejo el proceso de evangelización. Por tanto, menciona Schwaller, se llevó a cabo el estudio de lenguas y representaciones indígenas para generar diferentes métodos y herramientas de evangelización a las comunidades. Para transmitir las formas católicas de concebir el mundo, algunos personajes de la iglesia se idearon diferentes alternativas para superar las barreras que imponía el lenguaje: se utilizaron catecismos en idiomas como el quechua, el guaraní y el aymará, obras teatrales, catecismos visuales y escuelas para niños.
Para esta institución fue tarea difícil establecer relaciones comunicativas con las comunidades indígenas, dado que las formas de pensamiento y los lenguajes tan diferentes hicieron complejo el proceso de evangelización. Por tanto, menciona Schwaller, se llevó a cabo el estudio de lenguas y representaciones indígenas para generar diferentes métodos y herramientas de evangelización a las comunidades. Para transmitir las formas católicas de concebir el mundo, algunos personajes de la iglesia se idearon diferentes alternativas para superar las barreras que imponía el lenguaje: se utilizaron catecismos en idiomas como el quechua, el guaraní y el aymará, obras teatrales, catecismos visuales y escuelas para niños.
La prohibición de la pertenencia al clero a quienes descendieran en cuarto grado de indio, judío, moro o hereje, presentó problemas a la iglesia en América, dada la gran población de indios por evangelizar y los relativamente pocos clérigos españoles. De allí, que los obispos criollos fueran una alternativa a esta problemática, además de que esta era una forma de evitar abusos por parte de españoles a los indios. Aunque, menciona el profesor John Schwaller, que cabe recalcar que si bien es verdad que la iglesia intentaba proteger a los indígenas de los brutales abusos del ejército real, hubo muchas situaciones en que los abusos fueron legitimados por la iglesia a través de la parábola del banquete de San Mateo.
Las órdenes religiosas, en especial la de los jesuitas, acapararon un gran poder territorial y financiero al punto de convertirse en los principales terratenientes de algunas regiones de América. Se menciona en el texto que por medio de donaciones y compras se hicieron a grandes territorios. Los jesuitas tenían una gran importancia en la producción de diversos productos, dado que poseían influencia económica territorial en diferentes lugares del continente: lo que hoy se conoce como México, Ecuador, Perú, Argentina y Paraguay. Esto daba una gran variedad de productos que podían ser exportados a Europa. La comunidad franciscana no acaparo más territorios que los de sus parroquias, iglesias y monasterios, dado que estos no tenían como fin acrecentar sus poderíos territoriales, dependían principalmente de las tributos de los fieles.
A manera de conclusión se puede inferir que la iglesia católica cumplió un papel determinante en los procesos de conquista, a través de esta fue que se estableció un dialogo con las comunidades nativas. Fue esta la encargada de implantar una cosmología monoteista a sociedades que tenían cosmovisiones animistas de la realidad. Estos procesos evangelizadores representaron un extenso trabajo para la institución eclesiástica, trabajo que lograron acrecentar a partir de la fuerza del imperio real y a través de los procesos de mestizaje, los cuales fueron una hibridación cultural que se relfejó en construcciones religiosas sincréticas. En general, la diversidad cultural fue a grandes rasgos homogenizada en una sola doctrina, la gran cantidad de pueblos indígenas con diversas lenguas y diferentes formas de concebir la realidad fueron a fin de cuentas hispanizados y occidentalizados.

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