viernes, 22 de noviembre de 2019

Medioevo renacentista

Medioevo renacentista

Palabras clave: Pensamiento medieval, humanismo, renacimiento, movimiento ideológico, periodización histórica.




I


El renacimiento europeo fue un movimiento cultural e intelectual que por excelencia intentó imitar a la antigüedad en diversas formas estéticas, cosmológicas y culturales. Lo simbólico jugó un papel muy importante, dado que por medio de diferentes expresiones artísticas, principalmente la escultura, la pintura y la arquitectura, se intentó asemejar la realidad a la antigüedad grecorromana. Se pretendía dejar atrás el pasado más cercano, esa época oscura medieval donde el gobierno de la ignorancia se veía reflejado en el fuerte dogmatismo que no permitía ver lo más esencial de la creación, por lo tanto, representó para los pensadores y artistas renacentistas de la época, un movimiento de restauración de la cultura y la continuación de las altas virtudes del hombre. Pero, ¿en realidad estos hombres eran tan radicalmente diferentes de las formas tradicionales de pensamiento? Ya lo menciona Peter Burke cuando se refiere a los múltiples mitos que existen sobre el renacimiento, uno de ellos es que estos hombres renacentistas en realidad eran muy medievales. "Como todas las autovaloraciones, la de los intelectuales y artistas del renacimiento resultan reveladoras y conducen al error. Como otros hijos que se rebelaron contra la generación de sus padres, esos hombres tenían contraída una gran deuda con la edad media que tan a menudo denostaban. Acentuaban su distancia con respecto al pasado reciente y al propio tiempo minimizaban la que les separaba del pasado remoto, la antigüedad que tanto admiraban".

La idea de los hombres de este movimiento cultural fue restaurar el antiguo mundo perdido, el cual conduciría inevitablemente a una nueva edad de oro, donde la razón, la virtud y el dios cristiano gobernarían bajo nobles causas que dieran cuenta de lo valioso que era el hombre para el hombre. El derecho romano, la filosofía ateniense y las enseñanzas de Jesucristo, llevarían irremediablemente al hombre por un áureo camino. Aunque es claro que esta idea de revivir la antigüedad era en bastante medida utópica, porque su carácter aristocrático y elitista era ajeno a las realidades sociales del momento, como bien sabemos en este tiempo el analfabetismo corría a grandes caudales por el afluente social, pocos eran los que podían acceder al alfabeto y a las ideas ilustradas. La literatura humanista refleja muy bien las ideas que se plantearon alrededor de cómo se concebía un modelo de sociedad perfecto. Eugenio Ímaz presenta tres artistas que son categorizados como pensadores utópicos; Tomas Moro, Tomaso Campanella y Francis Bacon. Estos filosofos y escritores reflejaron  muy bien lo que se conoce como "las utopías del renacimiento": plantearon un mundo ideal de leyes, pues inspirados en las obras platónicas (en especial La Republica) trataron de asemejar su lógica y su literatura a la de este antiguo filósofo. Buscaron crear una sociedad ideal para sus propios su propio tiempo. En estas utopías se evidencia también una inevitable influencia cristiana, menciona Ímaz, cuando se busca juntar la realidad sensible de Platón y el mundo inteligible de San Agustín, cuando se ve a dios como garantía para que los frutos de los avances no traigan maldición. En fin, una comunidad cristiana y racional es la ideal para estos hombres de la utopía.

En este sentido, se comprende que la historia es un proceso dinámico y contingente, donde los cambios son graduales y progresivos, por lo que el llamado renacimiento europeo entonces no ha de concebirse como una revolución cultural o un época histórica sino como un movimiento intelectual y artístico, que principalmente fue motivado por aristocracias ilustradas. Así mismo, fue una tendencia que pretendió revivir la antigüedad que implícitamente tenía muchas características de su inmediato pasado medieval, por lo tanto, cabe decir que sería erróneo contraponer el renacimiento con el medievo.

II

El humanismo es un importante movimiento intelectual para entender el renacimiento. Este término deriva de la concepción antigua de philantropia y tiene su origen en Cicerón, el cual fue el inventor de la palabra humanitas que hace referencia al sentimiento que nos inclina a favor de la humanidad y a la formación humanística necesaria para conocer a fondo lo humano. El humanismo cristiano se podría describir entonces como el conocimiento de lo humano a través de la doctrina, a fin de hacer al hombre verdaderamente humano. Este tipo de humanismo se caracterizó por su relativa libertad de pensamiento, la cual pretendía desterrar el fuerte sentido dogmático del cristianismo, es decir, se trató de humanizar al cristianismo por medio de la razón, del cultivo de la inteligencia, del espíritu crítico y del amor por la naturaleza.

Inconformidad, una constante que refleja la postura de gran parte de los humanistas de la época, una lucha constante por una renovación religiosa que a su vez era un deseo de retornar a la antigua iglesia primitiva. Esto porque existían grandes irregularidades en la iglesia católica, las cuales atentaban contra la verdadera y pura esencia cristiana de los orígenes. De allí, que se empezara a hablar de una individualización de la espiritualidad y de una libre interpretación de la biblia, ya lo decía Lutero, “La fe es suficiente”. Se puede decir que el protestantismo jugó un papel muy importante en este movimiento humanista, Martin Lutero develó y denunció ante la sociedad la cuestión de las indulgencias, sus críticas acérrimas al modelo monetario en el gobierno de las almas fueron base fundamental de todas sus vituperios a la iglesia católica. El perdón de los pecados que se lograba a través de una remuneración económica a la iglesia, era para Lutero una falsa seguridad, una falsa paz, con la cual el cristianismo y sus fieles estaban siendo atropellados. En sus tesis 94 y 95 dice lo siguiente: “Hay que exhortar a los cristianos a que sigan a cristo, su jefe, a través de los tormentos, de la muerte y del infierno, y a entrar en el cielo a través de muchas tribulaciones, más bien que a descansar sobre la seguridad de una falsa paz”.

Todo esto refleja una primicia y una novedad en el pensamiento de la época, aunque como se mencionó anteriormente estas ideas no surgieron de la nada, fueron la continuidad y el desarrollo de ideas y predisposiciones anteriores. La afirmación del individuo, el descubrimiento de la naturaleza y valoración de la belleza, la importancia de la razón y la experiencia, las tendencias a la secularización, el interés por la cultura clásica, el retorno a la pureza de la iglesia primitiva, en fin: la búsqueda de nuevas formas de pensar y sentir, ya estarían de alguna manera presentes en las postrimerías de la llamada “baja edad media”.

III

El renacimiento ha sido muchas veces interpretado como una edad de oro de la humanidad, donde se dejaron atrás todos los antecedentes medievales y oscurantistas que no permitían el avance de la ciencia, ni de la cultura en general, razón por la que se han generado diversos mitos alrededor del renacimiento. Además de que se concibe a este como un periodo histórico en específico, lo cual es bastante discutible, dado que supondría tener una perspectiva de este movimiento como una tajante ruptura entre lo tradicional y lo moderno. Las formas en que los artistas describieron a su tiempo como un renacer, no son más que metáforas sensualistas. Peter Burke lo menciona cuando trata de aclarar esta situación, dada la interpretación que Burckhardt y varios historiadores le han dado al renacimiento. El análisis que Burckhardt hace del renacimiento se ha puesto en tela juicio por diversos historiadores, dado que esos análisis poseen exageraciones narrativas a través de los espectaculares contrastes que el autor señala entre el renacimiento y la edad media y entre Italia y el resto de Europa, ya que tales contrastes se producen por no haber tenido en cuenta las diversas innovaciones que se realizaron durante la edad media. Por lo tanto, cabe mencionar que ha de estudiarse primero al historiador que a la historia misma.

Habría que decir también que el renacimiento fue un acontecimiento poco singular, no fue Italia la única promotora de este movimiento. Menciona Burke, que se ha concebido al renacimiento como único, pero lo que se sabe, es que se puede usar ese término en un sentido plural. Un ejemplo de ello se encuentra en el siglo XII y en la época de Carlomagno, por cierto épocas bastante medievales: en ambos casos se produjo una combinación de logros artísticos y literarios, con un resurgimiento del interés por las enseñanzas clásicas, y también en cada uno de ellos los contemporáneos consideraron que la suya era una época de restauración, renacimiento o “renovación”.

Una periodización del renacimiento, supone pues una tarea compleja, dado que no es un periodo histórico que tajantemente hubiese empezado en un tiempo específico. A sabiendas, es mejor categorizar al renacimiento como un movimiento ideológico, artístico y cultural que determinó ciertos cambios en las formas de concebir la realidad y en cierta medida fue este movimiento el que abrió paso a una nueva concepción llamada modernidad.

Bibliografía

- BURKE, Peter. El renacimiento europeo. Barcelona, Editorial crítica, 1999..

- ÍMAZ, Eugenio. Utopías del renacimiento. Bogotá, Fondo de cultura económica.

-FEBVRE, Lucien. Martín Lutero: un destino. México, fondo de cultura económica, 1956.

-ECHEVERRY, Antonio. Humanismo cristiano y utopía renacentista, inédito, 2010.

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